miércoles, 3 de noviembre de 2010

El buscaba en su armario porque había perdido la razón. Yo exprimía diccionarios para poder hacer una cancion. No me acuerdo muy bien cuantos besos dejamos en cada esquina pero imposible olvidarme de aquel cuarto donde aquella noche subió la adrenalina.
y se juntaron Rosario & la Capital
se juntaron el bien & el mal
se juntaron dos almas en una sola
se juntaron Sabina y Piazzola.
Se juntó la religión que era puro corazón con una que nunca existió.
Se juntaron dos camas & no alcanzaban para tanto fuego, tanta acción. Tanto descontrol.
Elegimos el colchón más chico & pareció de dos plazas. Cuando el colchón terminó bienvenido fue el piso del comedor de su casa. A cada beso caía una estrella. Cada arañazo calmaba el dolor. Cuando me acuerdo de él levanto mi vaso & brindo: a donde quiera que estés, por nuestra canción.