y se juntaron Rosario & la Capital
se juntaron el bien & el mal
se juntaron dos almas en una sola
se juntaron Sabina y Piazzola.
Se juntó la religión que era puro corazón con una que nunca existió.
Se juntaron dos camas & no alcanzaban para tanto fuego, tanta acción. Tanto descontrol.
Elegimos el colchón más chico & pareció de dos plazas. Cuando el colchón terminó bienvenido fue el piso del comedor de su casa. A cada beso caía una estrella. Cada arañazo calmaba el dolor. Cuando me acuerdo de él levanto mi vaso & brindo: a donde quiera que estés, por nuestra canción.